Curioso lo que le ha pasado al ex ciclista danés Michael Rasmussen. El pobre ha visto aireados sus problemas matrimoniales cuando mintió para ocultarlos a la opinión pública. Rasmussen ha tenido que confesar la verdad a los medios, pues ya se especulaba con que podría haberse dopado.
El caso es que el bueno de Michael atravesaba una crisis matrimonial que debía solucionar. Para no dar explicaciones a la prensa ni sufrir el acoso de los periodistas, Rasmussen anunció (también a la UCI) que se iba a México a preparar el Tour de Francia. Sólo su equipo en aquel momento, el Rabobank, conocía la verdad, que Michael tenía que solucionar su vida personal.
Ahora Rasmussen ha confesado cómo fueron los hechos y su ex equipo presentará un informe completo el lunes. El danés, que pretende volver a subirse a la bicicleta, se encuentra de momento sin equipo. Todo porque elegió ser hombre antes que ciclista, y esto parece que puede pagarse en el deporte profesional.